Agnes Obel :: Riverside :: Laura Rodríguez Álvarez

RIVERSIDE, AGNES OBEL

 

Corría, acorralada en sus pensamientos, corría. Un sitio hermoso era, el sitio perfecto para estar sola. Surgía naturaleza de cada esquina, de cada sitio al que mirabas. Gotas de agua caían por sus mejillas, y salían, como de la nada, por aquellos dos trozos de cielo azul despejado que tenía. Llegó derrumbada a orillas de un río hermoso y se dejó caer, como un plomo sobre la verde hierba, observando, pacíficamente, como corrían las aguas de aquel tranquilo río, olvidándose de todo un solo instante y dejándose envolver por todo aquello que veía, escuchaba u olía, palpando el césped con la yema de sus dedos y viendo como se mezclaban los colores verdes de las hojas con el azul del cielo, observando a la vez como caminaban las pequeñas nubes blancas. Todo parecía perfecto ahí, no había tiempo ni limitaciones, deseó ser aquella nube, o aquellas aguas, aquella hierba o aquel árbol, pero debía regresar.

Laura Rodríguez Álvarez

3ºESO B

MI HEROÍNA DE BARRIO | Laura Rodríguez | 3º ESO : B

Antiguo molino en Las Tricias, Garafía, La Palma.
Antiguo molino en Las Tricias |  Garafía | Isla de La Palma

Mi abuela nació el 19 de mayo de 1942 en un pequeño barrio de Garafía, en La Palma, llamado Las Tricias. Era la cuarta de seis hermanas. A los tres años se le murió una hermana de cinco años porque tenía problemas de corazón.
Cuando ella tenía cinco añitos, mientras estaba jugando encima de un ciruelero, junto a su hermana pequeña, la comadrona les enseñó un bebé recién nacido diciéndoles que era su nueva hermanita y que la había traído la cigüeña.
Comenzó a bordar, a esa misma edad de cinco años y a coser a máquina. Bordaba doce pañitos llamados cubrevasos por una peseta y un real. Lo hacía a la luz de una vela o de un quinqué.
A los seis años, le compraron su primer pijama. Ella lo agradeció muchísimo y se puso muy contenta; tanto, que llamaron a un retratista (fotógrafo) para sacarse un foto con él puesto.
Su hermana y ella jugaban a las casitas. Los muebles los hacían con tuneras, ramas que se encontraban y cáscaras de lapas. Tenían mucha imaginación, se pintaban las uñas con geranios y sus tacones eran alpargatas con carretes de hilo en los talones. Comenzó el colegio y le encantaba estudiar. Usaban un libro grueso, llamado enciclopedia, para todas las asignaturas.
Por Navidad, la maestra reunía a algunos alumnos para montar un portal viviente. Los disfraces eran de tela blanca con platinas de chocolate pegadas. A los ocho años, desgraciadamente, tuvo que dejar el colegio, porque se mudaron a otro pueblo llamado Los Llanos. Allí, estuvo unos meses yendo a una escuela particular. Su maestra le tenía mucho aprecio y aconsejó a sus padres que estudiara una carrera, pero no pudo ser, puesto que su padre enfermó. Ella sufría mucho viendo a su padre enfermo y la tuvieron que mandar a Santa Cruz de La Palma con sus tíos. Bordaba para mandarle el dinero mensual que costaban las medicinas.
A los doce años, una hermana se iba a casar y el día anterior tuvo un accidente de coche casi mortal. Estuvo un año convaleciente y después de este se casó. Mi abuela fue a Las Palmas de Gran Canaria dos años para ayudar a su hermana, que se encontraba algo impedida, en las cosas de la casa.
Cuando cumplió dieciséis años, volvió a La Palma y se hizo modista. Así estuvo, ayudando a su familia con el dinero que ganaba y ahorrando para comprarse un piso, durante siete años. Cuando tenía veintitrés, logró comprar su vivienda en San Cruz de Tenerife y se mudó allí, llevándose a su hermana pequeña de quince años y a su madre, ya viuda.
A los veintiocho años conoció a mi abuelo, y a los tres meses se casaron. Fueron de viaje de novios a Venezuela. A su regreso se mudaron a vivir a LaOrotava. Allí nacieron sus dos hijos, José Manuel y Laura. El nombre de su hija Laura se debe a que así se llamaba la hija de su primera maestra en Las Tricias.
A los cuarenta y ocho años, se quedó viuda. Tuvo que trabajar mucho bordando y cosiendo para que sus hijos estudiaran. Ella también estudió a través de Radio ECA para sacarse el graduado escolar.
En la actualidad, sigue trabajando como profesora de bordado y vive en un piso al lado del nuestro.
La considero una heroína de barrio porque se ha pasado la vida trabajando desde los cinco años para darle el poco de dinero que ganaba a las personas que realmente importan.

Laura Rodríguez Álvarez | 3º de ESO-B | Curso 2014-2015